Porque en la insignificancia
del tiempo humano las mentes de algunos pocos han caído infectadas ante este
tipo de sonidos, formas y hedores, como muertos, sus carnes y sus huesos han sucumbido.
Porque solo algunas almas martirizadas por
antiguas y olvidadas maldiciones podrán comprender los misteriosos e inexactos caminos que ante sus febriles sentidos se abren.
Aunque a estas blasfemas artes las han tratado de ahogar en los profundos océanos de los tiempos y también bajo las cenizas condenatorias de los temeros borregos, estas nunca han dejado de palpitar, ya sea bajo el fango o cubiertas por las costras de los siglos.
Este arte que solo pueden brotar de los lugares más oscuros y enmohecidos del subconsciente se hace aquí presente, entre nosotros. ahora y por siempre.
Aunque a estas blasfemas artes las han tratado de ahogar en los profundos océanos de los tiempos y también bajo las cenizas condenatorias de los temeros borregos, estas nunca han dejado de palpitar, ya sea bajo el fango o cubiertas por las costras de los siglos.
Este arte que solo pueden brotar de los lugares más oscuros y enmohecidos del subconsciente se hace aquí presente, entre nosotros. ahora y por siempre.
Sean malditos.